martes, enero 29, 2008

Poema del DIABOLUS IN MUSICA


Me ahogo en el recuerdo
de tu ingrata melodía...
Ángel o Demonio.
Músico o Tormento.
Cautivo de mis manos.
Pecado en mis recuerdos.
¿Quieres que corra por tu vida?
¿Que me crucifique
entre tus versos?
¿Que te de mi sangre
con mis llantos?
¿Que me salgan alas
con tus sueños?
Llevas mi dulzura por tu sangre.
Llevas mis sonrisas y mis miedos.
Estoy entre tus brazos.
Soy tu luz y tu silencio.
Maldita sea en esta noche...
Cuánto hace que te espero.

“Y me dicen que los Dioses
castigan los deseos
...pero Dios no está conmigo,
se asustó con mis misterios.”

“Y me dicen que el Demonio
destrozará mi débil sueño
...pero nunca me ha mirado,
porque sabe que le espero.”

Y maldigo tu silencio,
tu distancia y tus encantos.
Te maldigo sin querer
porque revolcaste mis espantos.

“Mi corazón fue tu alimento.
Mi sangre tu bebida.
Mis lágrimas tu postre.
Mis manos tu alegría.”

Te odio porque sabes
que soy tuya
aunque no quiera.

Me muero por tus labios,
por tu piel y tus caderas.

Me muero por tus ojos;
soy idiota hasta en mis venas;
me veo en tu pupila...
soy tu esclava y tu condena.
(TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS)
LEONOR DINAMARCA

Trueke del DIABOLUS IN MUSICA



Últimos ejemplares...
El Diabolus (poesía oscura)

vale $3.000
pero esta vez no se cobra dinero...
Se hace trueke por un valor similar
Aquellos que me conocen bien
sabrán que todo aquello que suene y que por sobre todo brille
me cautiva...
Recibo ofertas
Un par de temas cantados con dulzura y con alma
Flores azules
Aros y pulseras que brillen
Restos de perfumes olvidados
Ropajes con brillos
Libros viejos
Pinturas mal acabadas
Música perdida en el olvido
Películas que dicen demasiado
Pinceles
Resmas de papel
Óleos que nadie quiere ocupar
Castillos en el aire
o poesía....
Leonor Dinamarca
Referencias:
http://www.leonordinamarca.blogspot.com/
www.artmajeur.com/leonordinamarca
El que guste pagar en dinero
también puede hacerlo
se hacen envíos a regiones y
también fuera de Chile
consultas:
leonordinamarca@gmail.com

jueves, enero 24, 2008

Poetas malditos chilenos?

Enviado por Juan Poblete el 22/01/2008 a las 8:20
disponible en:

Mientras los poetas románticos vivían la fama y la gloria en la Francia del siglo XIX, otra generación de poetas competía con ellos de la mano del movimiento conocido como Simbolismo. ¿Quiénes fueron esos poetas hijos de la noche y hermanos de la miseria?
Charles Baudelaire fue el padre. Le escribió a la mujer y a la muerte. El autor de "las flores del mal" revolucionó a la poesía francesa con sus frases cargadas de simbolismo y su oposición al status quo impuesto por la sociedad burguesa. Padre del decadentismo, navegó en sus poemas entre lo glorioso y lo demoníaco, entre la belleza y el horror, cargando de conceptos alegóricos e imágenes su literatura. Fue la estética hecha poesía.
Luego vino Paul Verlaine, Stéphan Mallarmé y Arthur Rimbaud, como máximos exponentes de una generación de poetas que ocasionó tanto rechazo como admiración. Verlaine cargó a la poesía de música, Mallarmé de oscuridad y Rimbaud de sensibilidad y locura.
¿Y en Chile han nacido personajes como éstos?, me pregunté. En este pequeño ensayo intentaré dar respuesta a esa consulta.
Pablo de Rokha sea tal vez el más conocido exponente chileno de la poesía cercana a lo maldito. Sin estar considerado como un poeta simbolista, cargó a su mágica poesía con decadentismo y agonía. Tanto su vida como su literatura estuvieron repletas del rigor doliente de un poeta, culminando con su suicidio en 1968.
Gran poeta fue también su hijo Carlos de Rokha, integrante de la generación literaria de 1938, sea quizá uno de los más auténticos poetas malditos nacidos en nuestras tierras. El poeta Mahfúd Massís dijo de él que “fue el ángel sediento, desinteresado, atormentado, que cumplía una sola función en el mundo, una sola función, y ninguna otra, una función principal, impuesta por el destino de su organización psíquica, y hasta física, pues todos sus rasgos acusaban al poeta sin redención posible. Era, así, el poeta irremediable, el poeta sin salvación, condenado desde la partida. Terrible, triste, envidiable destino”. Al igual que su padre, falleció por un presumible suicidio el año 1962.
Carlos de Rokha fue el miembro más joven del grupo Mandrágora, en el que también participó el poeta surrealista (¿Maldito?) Jorge Cáceres. Él, autor de libros como “Por el camino de la gran pirámide” y “Monumento a los pájaros”, ha sido tal vez el mayor exponente de la poesía surrealista en nuestro país. Fue encontrado muerto en la tina de su departamento, presumiblemente objeto de un suicidio. Tenía sólo 26 años. “Cómo es posible que Jorge Cáceres haya venido sólo a decirnos adiós”, dijo André Bretón. Pero si de poetas malditos se trata, Teófilo Cid sea quizá el más importante exponente nacional en esos campos. Su antología de cuentos oníricos llamada “Bouldroud” fue catalogada como el mejor libro surrealista de habla española por Ricardo Latcham. “Vivió con furia renunciando a todo y cuando una cruel realidad se le precipitaba a la garganta, sus dientes rechinaban”, dijo Enrique Gómez Correa. Teófilo Cid hizo maldita su poesía, sus cuentos y su vida. “Cada poeta maldito tiene su propia historia íntima, intransferible y personal. La de Teófilo es dramática y acaso única. Tal vez ella explicaría que dialécticamente la evolución poética de un joven que lo tenía todo y todo lo perdió por decreto voluntario”, se dijo de él.
Pero no sólo la generación mandragórica nos ha regalado las delicias de la literatura maldita, jóvenes poetas como Victhor de Vere o Leonor Dinamarca, han mostrado por Internet lo más vivo del sentir maldito chilensis. Leonor, de poco más de treinta años, y Victhor, comenzando los veintitantos, han escrito libros que han dejado pasmados a más de alguno con la dureza de sus palabras.
Victhor de Vere, autor del poemario romántico-simbolista Aegri Somnia, fabuloso libro que tuve la oportunidad de leer hace unos días, nos recuerda la sencillez y musicalidad de los poemas de Paul Verlaine, cargados con la oscuridad más aterradora de escritores como Mallarmé. Poemas como “El Grito”, una lucha entre la voz suicida del subconsciente y el apego a la vida de la conciencia, es una mezcla mágica entre surrealismo y maldición, al más puro estilo mandragórico. Quizá De Vere, con sólo este libro, ya haya entrado al sitial de los poetas malditos chilenos, a pesar de su incipiente –pero nutrida y talentosa- carrera literaria.
Por su parte, Leonor, seguidora de la prosa poética, nos ha mostrado el lado más íntimo de la poesía femenina, en una mezcla mágica entre delicadeza y crueldad. Libros como “Metáforas Negras” y “Maeror Demens”, que pululan por la red en cada sitio que tenga algo de agonía, la transforman –en mi opinión- en una de las principales –sino la principal- poetisa maldita de nuestras tierras.
Para concluir, quisiera cerrar este pequeño ensayo, uniendo a las dos generaciones chilenas de poetas malditos anteriormente descritas, Teófilo Cid (1914-1964) y Victhor de Vere (1983). Cito dos pequeños textos con palabras dedicadas a los poetas y a los amantes de la literatura maldita.
“Es muy posible que ese mundo nuevo…, no sea aún la edad de oro cantada por los poetas. En realidad, no sólo es muy posible que no lo sea, sino que, seguramente, con toda seguridad, que no ha de serlo. ¿Pero, qué importa? Los poetas, como ha dicho Baudelaire: Sólo aman lo nuevo. Y lo nuevo será nuestro. ¿Quién lo niega?”. Teófilo Cid.

“Amantes de la poesía, sabéis bien que nuestras vidas se construyen con íntimas y agudas sensaciones, abrámosle entonces la puerta al dolor y envolvámonos en su hálito de muerte y autodestrucción. Como un viaje voluntario en nuestro ferrocarril repleto de suicidas enamorados, en donde su riel nos conducirá al inevitable precipicio de la desilusión". Victhor de Vere.
De Juan Poblete K. Licenciado en Literatura, periodista y lector.